Pedales ‘artie’

Un grupo de 20 artistas eslovenos tenía diez bicicletas viejas. Como no sabían qué hacer con ellas, decidieron repararlas con un toque artístico. Así, las lijaron, las pintaron e incluso las tejieron para organizar Making of Orto Bikes; una exposición que se inauguró con un recorrido a pedales para mostrar las obras de arte en su hábitat natural: la calle. Por sus valores estéticos, la bicicleta ha sido usada recurrentemente como fuente de inspiración. No solo su diseño induce a unir arte y pedales –muchos arquitectos cuando han tenido que idear un aparcabicis han acabado creando auténticas esculturas urbanas–, sino que esa tendencia se extiende al hecho expositivo y, esta semana, se puede vivir en Madrid. El colectivo Pensart organiza un recorrido en bicicleta por 16 galerías de arte emergente; en cada parada los galeristas explicarán su inspiración a la hora de crear el espacio. “Se trata de recorridos ideados por Pensart dirigidos a personas interesadas en el sector del arte para generar un espacio de encuentro e intercambio de experiencias”, explican desde el grupo.

   Tête de Taureau, arte con bicicletas de Picasso.

La fascinación por las dos ruedas por parte de los artistas no es nueva.

Picasso creó, en 1947, Tête de Taureau, una cabeza de toro realizada con un sillín y un manillar. La obra se encuentra dentro de la serie objets trouvés en la que el genio utilizaba objetos cotidianos para  sus surrealistas creaciones. Willem de Kooning, que, como Jason Pollock, se inscribe dentro del expresionismo abstracto, tamabién se dejó seducir por las dos ruedas. Su obra Woman and Bicycle es una de las más representativas la corriente artística que tuvo su auge en la década de los cincuenta.

El pop también ha querido nutrirse de los pedales. Durante los setenta, Dekotora triunfó en Japón. Este blockbuster nipón estaba protagonizado por camiones hiperdecorados. Los adolescentes, a falta de camión, empezaron a alicatar sus bicis con adornos, ingenios y luces. La costumbre arraigó tanto que sigue vigente hoy en día y mueve masas de aficionados. Con la sociedad de las pantallas, la bicicleta entró dentro del prime time. Imitando el programa de MTV Pimp my ryde (tunea mi coche), en Alemania lanzaron su homlogo a dos ruedas: Pimp mein Fahrrad (tunea mi bici) en el que un grupo de mecánicos y asesores mejoraban y embellecían las Fahrräder del personal.

Sobre ruedas. Cartel del colectivo Pedaleart

Aunque la belleza de la bicicleta inspira desde su creación como ingenio revolucionario, el sábado se pasan al lado de los espectadores. Durante toda la jornada, un grupo de ciclistas recorrerá 16 galerías madrileñas, entre las que se encuentran Mad is Mad (Pelayo, 48), Eva Ruíz (Villlanueva, 8), Espacio Valverde (Valverde, 30) Liebre (Avenida General Perón, 8) o La Fresh Gallery (Conde de Aranda, 5), representantes de la agitada escena del arte emergente en la capital. Cada uno irá con su bicicleta ya sea de montaña, de ciudad, tuneada o todo terreno y allí se empaparán del trabajo curatorial que realizan los galeristas. Toda una fusión entre arte y pedales haciendo hincapié en la movilidad, reto de muchas ciudades actuales.

El día B

Portada de The Wheels of change de H.G Wells
Desde 1943 el 19 de abril está asociado a la bicicleta. Un incidente, que mezcló al científico suizo Albert Hofmann, el LSD y los pedales en medio de la II Guerra Mundial, desencadenó la celebración mundial de los pedales. Un comienzo excéntrico para un vehículo que hasta ahora ha sido considerado como tal, por lo menos en España. En el mundo hay en torno a 800 millones de bicicletas, cada año se producen unos cien millones, lo que significa que es el vehículo más utilizado del planeta. Aunque en España siempre ha estado asociada al deporte, en los últimos años se ha consolidado el ciclismo urbano, que implica su uso como medio de transporte rutinario. Ciudades como Sevilla, Barcelona o Zaragoza lideran el ranking de los pedales. Madrid está a la cola en las cifras pero no con respecto a las ganas de dos ruedas. Falta un cierto impulso político. El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes ha celebrado el Día Mundial de la Bicicleta recordando que la bici “es un medio de locomoción alternativo económico y ecológico, beneficioso para nuestra salud en todas las 
edades y respetuoso con el medio ambiente”. La bicicleta, como dice la ley, es un vehículo y no solo este ministerio debería celebrar el 19 de abril; Interior así como las consejerías de movilidad, que no solo las de deportes, deberían unirse a la celebración de la bicicleta.

 

Las Red de Ciudades por la Bicicleta se ha lanzado a conmemorar la cita. Así Alicante, Murcia, Barcelona, Córdoba, Sevilla, Logroño, San Sebastián, Burgos o Santiago de Compostela son algunas de las que han programado actividades en el día de hoy. En Cartagena, que al remodelar el centro urbano ha incluido los pedales, una de las actividades permite calcular el CO2 que se puede dejar de emitir a la atmósfera en un determinado trayecto si sustituye el coche o la moto por la bicicleta.

Madrid va a celebrar el día con una marcha por la ciudad. La cita, a las 20.00 de la tarde en la Plaza del Encuentro, en Moratalaz, espera reunir a más de 2.000 personas y pedalear hasta el Templo de Debod, donde cenarán un bocata bajo la eclipsada luz de las estrellas.  Gijón ha organizado la Operación Ring Ring que lleva toda la jornada regalando timbres y un café a todo el que pedalea en la capital asturiana y en Zaragoza se realiza una ruta urbana a las 18 desde la calle Puente de la Almozara.

Muchas actividades para celebrar el día de los pedales. En las ciudades españolas, con el clima que poseen, el alto precio de la gasolina y la pérdida de poder adquisitivo, ya sea por subidas de precios públicos o recortes de sueldo, la bicicleta debería ocurrir todos los días. Y para ello se necesita un marco legal claro homogéneo, estatal y ponderado para establecer las obligaciones y derechos de los pedaleantes. Ya se había intentado hace tiempo sin éxito. Ahora el tema parecía parado, pero hace una semana el ministro de Interior ha anunciado que retomará el tema. Mientras no sea una realidad, todos los días son el día de la bicicleta. Para mí lo son.

¡Feliz día de la bicicleta!

 

Mafalda en bicicleta

ÁLVARO NEIL, EL BICICLOWN

Mi nombre es Álvaro Neil, aunque más gente me conoce como el BICICLOWN. Desde el año 2.001 vivo en mi bicicleta, y desde el 2.004 de forma ininterrumpida sin regresar a mi ciudad Oviedo (Asturias-Spain). No tengo planes de regresar hasta que no termine mi proyecto:Miles of Smiles Around the World. En principio en el 2014, pero voy con algunos años de retraso. Afortunadamente. Regresaré con cerca de 50 tacos, una edad complicada para incorporarse al mercado laboral. Pero no regresaré a mi antiguo empleo de oficial de una notaría en Madrid.
Yo no renuncié a un empleo fijo para hacer este viaje por una discusión con mi novia (bueno ahora ya ex novia) ni por haber leído El Principito una tarde de otoño. Estoy aquí porque comprendí que el cementerio está lleno de soñadores. Yo no quiero acompañarles. Quiero que la muerte me pille con la cartera vacía y el corazón lleno de paisajes y sonrisas. Ni tengo pensión de jubilación ni me preocupa que la hayan retrasado hasta los 67 años. Alguien dijo que no se vuela porque se tengan alas sino que las alas crecen porque se ha volado. Yo añadiría que HAY QUE VOLAR SIN IMPORTAR SI TIENES ALAS.

Lo de BICICLOWN es debido a que viajo en bici y a que soy payaso. Ofrezco espectáculos de clown, magia, malabares, acrobacia, de forma gratuita a favor de las personas más humildes.

He actuado en campos de refugiados, en prisiones, en hospitales… Aquí podeis ver los ESPECTÁCULOS que he ofrecido hasta ahora. Más de 50 para cerca de 20.000 personas. Lo hago gratis porque quiero. El 60% del dinero que preciso sale de mis ingresos, 20% me lo aportan patrocinadores, y el otro 20% lo voy encontrando por el camino. Como una persona, que no conozco, que se borró de Canal Plus para ingresarme mensualmente la cuota.

Gracias también a la gente que compra mis LIBROS y mis DOCUMENTALES puedo hacer mi sueño realidad.

¿Piñón fijo o single-speed?

Cada semana nos preguntan varias veces nuestros clientes que si es mejor una Bicicleta de piñón fijo o una de piñón libre. Así que hemos decidido dedicarle unas líneas.

La mayoría de nuestras bicis (habría que ver cada modelo en concreto) vienen con rueda trasera tipo flip-flop.

¿Qué quiere decir flip-flop? Es como tener dos bicis, una modo fixed y otra modo free. Es decir, la rueda trasera lleva dos piñones, a un lado uno fijo (Fixie) y al otro uno libre (Single Speed) pudiendo cambiar la rueda de posición para poner el estilo que más te guste.

Con el piñón fijo se requiere un poco de práctica, ya que al principio debes pasar un periodo de familiarización. Sobretodo vigilar en las bajadas! ya que los pedales seguiran girando aunque no pedalees. Para frenar deberás bloquear la rueda con tus piernas/pedales y/o ayudarte de los frenos. Ir con una fixie, la bici va contigo y tienes absoluto control de ella. Su pureza y simplicidad te seducen desde el principio y si la llegas a controlar bién gozarás de placeres que con las otras no tienes.

En el modo single-speed (free) es como tener una bici de toda la vida sin marchas. Al no tener marchas puede parecer un inconveniente, y lo puede llegar a ser si vives en un monte, pero tiene sus ventajas como el no mantenimiento del cambio de marchas, su sencillez o los no atascos de la cadena en el peor momento :)

Las Fixies están transformando el mundo de la bicicleta urbana, unen belleza, “back to basics”, y también ecología!

Lo que contamina una bicicleta

Pocos objetos hay que tengan una mejor reputación ambiental que una bicicleta. Esta máquina aparentemente tan sencilla, aunque de tecnología cada vez más compleja, es sin duda el vehículo más ecológico en el que uno puede desplazarse. Paradójicamente, la información sobre la fabricación de cualquiera de estos ingenios suele ser, salvo raras excepciones, tan escasa y opaca como la del producto más contaminante. Si uno trata de rastrear cómo se fabrica hoy en día una bicicleta, de lo único que puede estar seguro es que, ya sea de una marca española, de otro país europeo o de EEUU, en su mayor parte vendrá muy probablemente de Asia.

No existe discusión en que una de las formas más efectivas de reducir la contaminación hoy en día es usar los pedales en lugar de subirse a un vehículo a motor. No obstante, una bicicleta no deja de generar también una serie de impactos cuando se contempla todo su ciclo de vida, desde que se extraen los materiales necesarios para su fabricación hasta que se gestiona como residuo. En un estudio de 2010 del Massachusetts Institute of Technology (MIT), realizado por Shreya Dave, se estima que el uso de la bicicleta para ir a trabajar en EEUU supone generar de media 33 gramos de CO2 por pasajero y milla recorrida, una cantidad en la que se tienen en cuenta tanto el gas exhalado por el ciclista como el generado por la fabricación de la máquina o por la construcción de las infraestructuras requeridas(1). Las emisiones calculadas para la bici son las mismas que para una persona que se desplaza caminando, mientras que aumentan a 85 gramos de CO2 por pasajero y milla recorrida para un autobús lleno en hora punta, a 126 gramos para un tren, a 210 gramos para un Boeing 737, a 382 gramos para un coche tipo sedán, a 446 gramos para un deportivo, a 619 gramos para una camioneta o a 674 para un autobús con la mayoría de los asientos vacíos(2).

Aunque siempre hay que ser prudentes con estas complejas estimaciones de emisiones (y en este caso se podrían discutir algunos aspectos sobre la metodología empleada), lo cierto es que el resultado encontrado no es diferente al esperado cuando se compara una bicicleta con otros medios de transporte. Está claro que el uso de la bici es mucho mejor ambientalmente. Ahora bien, ¿qué pasa cuando el análisis se centra solo en la bicicleta? ¿Se puede conocer la huella ambiental de un determinado modelo o marca, teniendo en cuenta no solo el CO2, sino también la contaminación en su producción o el origen de los materiales empleados? Como se incidía de forma reciente en el Bike blog de The Guardian, esto resulta mucho más complicado. Se puede saber si una bicicleta está hecha de aluminio, acero, fibra de carbono…, pero resulta mucho más difícil saber de dónde ha salido ese aluminio (el usar un metal reciclado puede reducir de forma considerable el impacto) o el camino que ha seguido cada componente. Eso es ya todo un rompecabezas.

Mucho ha cambiado la manera en la que se fabrica una bicicleta. Hoy en día, da igual incluso que se trate de una marca española o extranjera, cada una de sus piezas puede venir de sitios muy distintos y su componente principal, el cuadro, habrá sido confeccionado casi con toda seguridad en el continente asiático (por empresas como Giant, Merida, Kinesis). Como explican en Orbea, marca surgida en Éibar en 1847 cuando una empresa familiar que se dedicaba a producir pistolas pasó a hacer bicicletas, en estos momentos tienen tres plantas en Mallabia (Vizcaya), Loule-Algarve (Portugal) y Kunshan (China), pero aquí no fabrican las piezas, sino que ensamblan las que vienen de otros lugares y realizan el acabado final. Como el resto de marcas, los cuadros los traen de Taiwán o China. Aún así, sus bicis llevarán la pegatina con el “Made in Spain”. “Las bicicletas se diseñan aquí, pero para conseguir precios competitivos hay que ir a Asia”, cuentan desde la empresa vasca, donde aseguran no tener información sobre el origen concreto de los materiales o sobre la forma en que se fabrican los componentes que ensamblan. “Tampoco es que compremos un cuadro asiático y le coloquemos nuestra pegatina, nosotros ponemos nuestro conocimiento y hacemos los test de calidad”, recalcan en esta empresa que afirma vender 250.000 bicicletas al año en todo el mundo y dar trabajo a 170 personas en Vizcaya (de una plantilla total de 255 empleados).

No se puede conseguir más información en la sede de Vitoria-Gasteiz de la marca BH, al contrario. En esta empresa nacida hace más de un siglo a partir de un negocio familiar, el de los Hermanos Beistegui, e igualmente relacionada en sus orígenes con la fabricación de armas, también recurren a cuadros asiáticos. Sin embargo, evitan hablar sobre sus proveedores o sobre cuestiones ambientales de la fabricación de los distintos componentes. “Comprar bicicletas de aquí estimula la economía, ya que la empresa es española y tiene los departamentos de I+D, comercial, marketing… en las oficinas de Vitoria”, contestan por escrito desde BH, donde tampoco dan cifras de ventas. “Es confidencial”.

Desde Cataluña, Artur Amat, gerente de la empresa de bicicletas más pequeña Amat, se muestra más accesible, aunque tampoco es capaz de dar más información de tipo ambiental. “Antes se fabricaban aquí todas las piezas, había productores de bujes, radios, piñones…, pero esto ya es imposible”. Como explica los cuadros de sus bicicletas son de Taiwán, los puños de Portugal, las llantas de Francia, el sillín de Italia… “Los componentes principales los escogemos en el catálogo taiwanés y luego tratamos de seguir trayendo el mayor número de piezas más pequeñas de Europa, dado que los plazos de entrega son más cortos”, detalla Amat, que reconoce que hoy es muy difícil saber escoger una marca o modelo que pudiese ser más “verde” que otras.

En el mundo globalizado esto mismo ocurre con otros muchos productos. El sitio web sourcemap.com se dedica justamente a visualizar el modo en que se fabrican distintos artículos intentando rastrear las rutas de sus distintos componentes y de las materias primas para poder indagar en su impacto ambiental. A pesar de la complejidad y la falta de información para completar los mapas sobre bicicletas, hay colgados algunos ejemplos interesantes, como uno de la marca taiwanesa Giant u otro todavía mucho más completo de la alemana Cube, en el que las ramificaciones se extienden por todo el planeta. Cuando lleguen a las tiendas, las bicicletas habrán recorrrido ya muchos kilómetros.

Si vas en bici, eres listo


Los ciclistas son más inteligentes que el resto de usuarios de la vía pública. No por su mayor eficiencia en la movilidad ni por el ahorro económico que suponen los pedales en el pago del seguro y la gasolina. Tampoco tiene nada que ver con la responsabilidad de fomentar ciudades menos contaminadas. Los usuarios de la bicicleta son más listos porque su actividad cerebral es más intensa.
El año pasado, un estudio español demostró que los chavales que van al colegio en bici obtenían mejores resultados que sus compañeros que llegaban a clase en otro medio de transporte. Para ahondar en el tema, un grupo de científicos irlandeses sometió a unos estudiantes a un experimento. La prueba consistía en ver una serie de fotos asociadas a un nombre.
Tras unos minutos de visionado, les entregaban las imágenes sin los nombres y los tenían que rellenar. El experimento se repitió y se dividió a los estudiantes en dos grupos. Antes del test, unos pedalearon durante media hora mientras el resto esperaba sentados. Cuando obtuvieron los resultados comprobaron que los chavales que habían pasado por el sillín obtenían mejores resultados que en la primera prueba. Los otros no mejoraron.
La base de que la memoria mejore tras una sesión de duro ejercicio es biológica. Además de las endorfinas, causantes de la alegría que provoca pedalear, correr o nadar, al montar en bici se aumenta, de manera significativa, los niveles de una proteína conocida como neurotrofina o BDNF, que favorece el buen estado de las células nerviosas. “La práctica de ejercicio físico produce un aumento de la síntesis de factores neurotróficos. Estos factores ejercen un efecto beneficioso participando en el crecimiento, el mantenimiento y la supervivencia de las neuronas además de estar implicados en los procesos de aprendizaje y memoria”, explica la bióloga Muriel Cuadros. “Aunque todavía no están descritos todos los mecanismos implicados, en diversos experimentos con ratones se ha demostrado que el ejercicio físico realizado de manera habitual aumenta la memoria”, añade.
Otro estudio, de la Universidad de Georgia, muestra que un aumento de ejercicio en las mujeres provoca una disminución de la ansiedad. La prueba se realizó en 30 mujeres, de entre 18 y 37 años, que se sometieron durante seis semanas a un duro entrenamiento aeróbico que les provocó una reducción de la irritabilidad, la tensión y, en algunos casos, de ciertos dolores físicos.
El estímulo cerebral se une los beneficios que aporta a la salud. Pedalear regularmente ayuda a evitar la obesidad, fortalece el corazón, previene la diabetes y ayuda a dormir mejor. Además de alargar la vida; media hora de bici al día puede añadir uno o dos años a la esperanza de vida. No es específico de la bicicleta pero como la sociedad es cada vez más sedentaria, viajar en bici nos hace movernos y, por lo tanto, más listos.